Un presupuesto claro no sirve para restringir todo, sino para decidir mejor. Empieza por listar tus ingresos, gastos fijos y gastos variables.
Después fija un tope para cada categoría y revisa el avance una vez por semana. La clave está en la constancia, no en la perfección.
Si detectas fugas, ajusta primero los gastos más pequeños. Sumar cambios modestos durante varios meses suele tener más impacto que una gran corrección aislada.