Usa contraseñas únicas, activa verificación en dos pasos y revisa con frecuencia los movimientos de tus cuentas.
Desconfía de mensajes urgentes, enlaces sospechosos y ofertas demasiado buenas para ser verdad. La prisa suele ser una señal de alerta.
Si detectas actividad extraña, bloquea accesos de inmediato y contacta al banco o proveedor financiero sin demora.