Antes de invertir, organiza tus deudas, crea un fondo de emergencia y define un objetivo realista. Eso reduce errores por urgencia o improvisación.
Para empezar, busca instrumentos simples, diversificados y con comisiones razonables. Entender lo básico vale más que perseguir una rentabilidad llamativa.
Invierte con horizonte de tiempo. Cuando el plazo es corto, la paciencia suele importar tanto como la elección del activo.